Cómo Sanar la Insuficiencia en el Trabajo

Cuando hablamos de sentirnos insuficientes en el trabajo, muchas personas lo ven como inseguridades superficiales o falta de confianza. Pero la verdad es que esto va mucho más de lo que parece. A veces, puede ser un motor que empuja a algunos a exigirse demasiado, llegando a afectar su salud mental y física. Este tipo de herida emocional, que a menudo viene de la infancia, puede aparecer en el trabajo como estrés crónico, burnout y hasta problemas de salud como migrañas o insomnio.

Si alguna vez has sentido que, por más que te esfuerces en el trabajo, nunca es suficiente, ¡este artículo es para ti! Vamos a hablar de cómo se originan esas heridas, cómo nos afectan en el día a día en la chamba y qué podemos hacer para sentirnos mejor.


El Origen de la Herida de Insuficiencia

María siempre fue la alumna «prometedora». Desde pequeña, sus papás le exigían ser la mejor en todo lo que hacía. Si sacaba un 9 en la escuela, la típica pregunta era: «¿Y por qué no un 10?» Este mensaje se le quedó grabado y la siguió hasta que creció. Ahora, como jefa de una empresa, se pasa 12 horas trabajando al día porque siente que tiene que demostrar su valía todo el tiempo.

Este tipo de historias son más comunes de lo que piensas. La herida de sentirte insuficiente a menudo viene desde la infancia, cuando los mensajes que nos lanzan nuestros cuidadores nos hacen creer que nuestro valor está en lo que hacemos y no en quienes realmente somos. Estos patrones se pueden quedar con nosotros y llegar incluso al trabajo, causando una desconexión entre lo que logramos y cómo nos sentimos con nosotros mismos.

¿Te suena esta situación? Piensa en los mensajes que te dieron cuando eras niño y cómo te han influenciado hoy en tu chamba. Si sientes que lo necesitas, no dudes en buscar ayuda psicológica para entender esas heridas y comenzar a sanar.


La Herida de Insuficiencia en el Ámbito Laboral

En el trabajo, la gente con esta herida tiende a ser súper dura consigo misma. Algunos ejemplos son:

  • Trabajar horas extras de manera constante, incluso cuando no es necesario.
  • Sentir culpa si no estás siendo «productivo» cada minuto del día.
  • No dejes de delegar tareas solo porque piensas que nadie las puede hacer «tan bien como tú».
  • Compararte con tus compañeros y sentir que siempre estás un paso atrás.

Este tipo de actitudes, aunque parece que son comunes en trabajos que exigen mucho, en realidad suelen ser una señal de que estamos lidiando con estrés laboral crónico. Estar bajo esta presión puede llevar a sentirte agotado, ansioso y a tener problemas de salud física, como hipertensión y algunos líos en el estómago.

No te hagas el loco con las señales de alerta. Si notas que estas cosas te están afectando, es momento de parar y buscar ayuda para cambiar esas costumbres.


Estrés Crónico y Su Impacto en la Salud

La autoexigencia que viene de sentir que no somos suficientes no solo afecta nuestra cabeza, también le pasa factura a nuestro cuerpo. Hay estudios que dicen que el estrés crónico puede desajustar nuestro sistema inmunológico, subir el cortisol y hasta ayudarnos a caer en problemas como la diabetes y enfermedades del corazón.

Pensemos en David, un programador que siempre tiene la sensación de que no está cumpliendo con lo que su jefe espera de él. Para «compensar», se queda trabajando hasta tarde, se olvida de comer bien y casi nunca hace ejercicio. Después de meses en este rollo, empieza a sufrir de insomnio y dolores de cabeza todo el tiempo. En una revisión médica, se entera de que tiene hipertensión, algo que no esperas escuchar a los 35 años.

El cuerpo tiene sus límites, y si no manejas el estrés del trabajo, puedes acabar rebasándolos. La clave es darte cuenta de que no tienes que estar «demostrando» algo todo el tiempo y que cuidar de ti mismo debería ser una prioridad, no una opción.

Si te das cuenta de que tu cuerpo está lidiando con el estrés crónico, no dudes en buscar ayuda médica y psicológica para aprender a manejarlo. Cuidar de ti mismo es el primer paso para sentirte mejor.


Cómo Sanar las Heridas de la Infancia en el Ámbito Laboral

Sanar la herida de la insuficiencia no quiere decir que debas dejar de ser ambicioso o responsable. Es más bien aprender a moverte desde un lugar de amor propio y no de miedo. Algunos pasos que puedes seguir son:

  1. Identifica tus creencias limitantes: Piensa en frases como «No soy lo bastante bueno» o «Si no me esfuerzo más, me van a dejar de lado». Estas cosas suelen venir de heridas emocionales de cuando éramos niños.
  2. Establecer límites saludables: Aprende a decir «no» a demandas irrazonables y prioriza tu tiempo personal.
  3. Practicar el autocuidado: Esto incluye desde dormir bien hasta desconectar del trabajo en tus tiempos libres.
  4. Buscar apoyo profesional: Un terapeuta puede ayudarte a explorar el origen de estas heridas y a desarrollar herramientas para gestionarlas.

Sanar no es algo que pase de la noche a la mañana, pero sí se puede. Cada pasito que des en el camino del autocuidado y el autoconocimiento vale la pena. Si estás listo para dar el primer paso, busca ayuda psicológica y empieza a poner tu bienestar como prioridad.


Cierra el Ciclo: Transforma tu Vida Laboral

Si hay algo que he aprendido es que ser demasiado duro contigo mismo no hace que te sientas mejor; más bien, solo empeora las cosas. Trabajar desde esa herida emocional puede ayudarte un poco al principio, pero a la larga solo te quita más de lo que te da: tu salud, tu paz y tu alegría.

La verdadera transformación empieza cuando decides sanar y te das cuenta de que tu valor no se mide por lo que haces, sino por quién eres. No tienes que seguir viviendo con esa sombra del «no soy suficiente».

Si quieres aprender a curar esas heridas de la infancia y mejorar tu trabajo, te animo a que busques ayuda profesional. Conocerte mejor es el primer paso para tener una vida laboral (y personal) más chida. Tu bienestar depende de ti. ¡Anímate a hacerlo por ti mismo!

¿Te gustaría conocer más sobre ésta y otras heridas emocionales en el contexto laboral?

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