Gestiona tus emociones, sin morir en el intento.

Las emociones son complejas. Son respuestas psicológicas y físicas a estímulos que nos ayudan a regular nuestra vida. Cuando sentimos una emoción, podemos verla, tocarla, oírla, olerla o saborearla. Las principales emociones son la ira, la tristeza, el miedo, el amor y el asco. Cada una de estas emociones tiene un propósito diferente. Por ejemplo, el miedo nos ayuda a evitar el peligro, mientras que el amor nos motiva a cuidar de los demás. Si comprendemos el papel que desempeñan las emociones en nuestras vidas, podremos gestionarlas mejor y mantener el control de nuestras vidas.

Es completamente normal sentir una amplia gama de emociones en el día a día. Sin embargo, a veces nuestras emociones pueden sacar lo peor de nosotros y empezar a interferir en nuestra vida diaria. Cuando esto ocurre, es importante saber cómo regular nuestras emociones.

El primer paso es identificar la emoción en nuestro cuerpo. Esto puede hacerse preguntándonos: ¿en qué parte de mi cuerpo estoy sintiendo esta emoción?

Una vez identificada la emoción, el siguiente paso es reconocerla y nombrarla. Por ejemplo, podemos sentir tristeza, ira o miedo.

Después de haber identificado y nombrado la emoción, el tercer paso es identificar lo que nos decimos a nosotros mismos a partir de esa emoción. Por ejemplo, si nos sentimos tristes, podemos estar pensando «no soy lo suficientemente bueno» o «no merezco la felicidad».

El cuarto y último paso implica poner a juicio lo que nos decimos y construir un diálogo interno sano y compasivo, como por ejemplo diciéndonos: es válido sentirme triste porque pienso de mí que no soy suficiente, pero la realidad es que soy una persona valiosa igual que todos y solo estoy pasando por un momento emocional difícil. Al reconocer nuestros pensamientos y emociones, podemos empezar a regularlos y recuperar el control de nuestra vida.

Es importante poner en práctica esta habilidad diariamente, porque como bien se sabe, cualquiera que haya intentado aprender una nueva habilidad, la repetición es esencial para el dominio. Los músicos necesitan practicar sus escalas una y otra vez, los atletas necesitan practicar sus movimientos una y otra vez, y los estudiantes de idiomas necesitan repasar su vocabulario y su gramática con regularidad. Lo mismo ocurre con cualquier nuevo hábito que quieras crear. Para que forme parte de tu rutina habitual, tienes que hacerlo con la frecuencia necesaria hasta que lo sientas como algo natural. 

Psicóloga Maestra en Psicoterapia Cognitivo Conductual Cyntia Deibele, te ayudo a gestionar las necesidades emocionales insatisfechas para convertirte en un adulto sano, exitoso y consciente. 

Psicoterapia Y Cursos Online. 

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Deja un comentario