¿Qué Implica la Dependencia Emocional?
El término ‘dependencia emocional’ abarca una profunda necesidad, generalmente dirigida hacia una pareja o figura afectiva significativa. Esta necesidad envuelve el concepto del amor, aunque en muchas ocasiones se tergiversa en la mente del individuo, guiando gran parte de su vida en una dirección distorsionada.
Esta condición se manifiesta en al menos una, o incluso en todas las relaciones afectivas de quien la padece. Se centra predominantemente en la pareja en la mayoría de los casos, pero también puede proyectarse en padres, hermanos o amigos. Es esencial señalar que nos referimos al ‘Trastorno de la Personalidad por Dependencia’ cuando hablamos del aspecto emocional. No abarca necesidades de tipo económico, material, ni discapacidades mentales o físicas.
Los síntomas más recurrentes incluyen:
- Obsesión por el ser amado.
- Ansiedad ante cualquier separación, incluso si es de tan solo unas horas.
- Angustia por no recibir la atención que sienten necesaria de su ser amado (excesivamente).
- Agresividad como resultado de la frustración por necesidades no satisfechas (en algunos casos) o pasividad y retraimiento en otros.
- Sensaciones de desesperación y pérdida de control de los impulsos ante la más mínima ausencia de su amado/a.
- Bloqueo mental en relación a otras áreas de la vida (solo pueden pensar en cuánto necesitan a esa persona).
- Estos síntomas pueden también manifestarse físicamente, incluyendo sudor en las manos, temblores, taquicardia, dolores de cabeza y estómago, así como náuseas, cuando enfrentan la idea o la posibilidad de perder a la persona de quien dependen emocionalmente.
¿Cuál es la Raíz de Este Trastorno?
Entre las causas de esta condición, encontramos experiencias de infancia que han generado un desequilibrio en la relación con los padres. Un niño que ha vivido en un entorno de sobreprotección y dependencia extrema tiende a reproducir estas dinámicas en su vida adulta. Así, busca establecer relaciones igualmente intensas, especialmente con su pareja, quien representa los amores primarios (padres).
Otra raíz común es la falta de protección en la niñez, lo cual se traduce en una aversión al sentimiento de soledad (miedo a estar solo/a) y lleva a buscar relaciones ansiosas y necesitadas para evitar revivir esa sensación de abandono y soledad que quedó grabada en el subconsciente como un trauma.
Dado que cada individuo tiene su propia historia de vida, el trabajo terapéutico se centra en explorar los antecedentes personales para determinar las causas específicas de los síntomas ansiosos en el contexto del trastorno de personalidad por dependencia.
¿En qué Aspectos de la Personalidad se Debe Intervenir?
El área principal de intervención es la autoestima. Fortalecer el concepto que la persona tiene de sí misma, de modo que no dependa de satisfacer sus necesidades emocionales a través de otro individuo.
También es crucial trabajar en el control de impulsos. Quienes padecen este trastorno carecen de la habilidad para reaccionar de manera racional ante la necesidad extrema de aliviar la angustia causada por la ausencia o carencia del otro.
La modificación de hábitos es otro objetivo, centrándose en actividades que fomenten el crecimiento personal y el bienestar. Esto implica alejarse progresivamente de la creencia irracional en la necesidad obsesiva de una persona.
Además, es importante abordar las relaciones con las figuras primarias de apego, ya que el traslado emocional de estas experiencias hacia las relaciones de pareja debe ser saludable y equilibrado. La sanación simbólica o personal con los amores primarios es una vía para lograrlo.
Con cariño, Psicóloga Cyntia Deibele


Deja un comentario